El curioso caso de Benjamin Button

Posted on miércoles, 18 de febrero de 2009 by Ark

Desconfíe de las películas con una decena de nominaciones a los Oscars y/o escritas por Eric Roth. Y véalas solo en caso de que se lo pida Natalie Portman, de rodillas y entre sollozos, o si estas están dirigidas por David Fincher. No les voy a contar cual ha sido mi caso, pero pueden imaginarlo.

El curioso caso de Benjamin Button es uno de esos filmes cuyo tufillo a épica hollywoodiense apesta desde lejos. Las trece nominaciones no ayudan a disipar el pestuzo, el firmante del guión indica lo peor, y tampoco ayudan las comparaciones que algunos están haciendo con Forrest Gump o Big Fish, que pueden hacer creer al despistado que estamos ante otro filme de aventuras y vivencias extraordinarias tan del gusto de los académicos.

Pero para bien o para mal siempre hay gente que no se entera de nada. Benjamin Button, el personaje, es un ser en circunstancias extraordinarias, pero no un ser que haga cosas extraordinarias. Así que deshagámonos de lastres y prejuicios y centrémonos en lo que de verdad interesa a David Fincher, que no es otra cosa que el paso del tiempo, lo irrepetible de algunos momentos y el olvido al que está condenado todo esto.

Button no es un personaje destinado a trascender, no es especialmente inteligente ni estúpido, ni especialmente valiente o cobarde (sorprende, pues, la nominación de Pitt dados los gustos de la academia), son solo sus extraordinarias circunstancias las que le hacen especial, las que le convierten en un observador privilegiado del paso del tiempo. Un observador que relata sus vivencias a lo largo y ancho del mundo a través de postales que no son otra cosa que instantáneas de esos momentos únicos e irrepetibles que comentabamos antes y que le sirven a Fincher como coartada perfecta para desplegar una fotografía bellísima y preciosista, con planos perfectos como las postales de Button en los que parece que de un momento a otro vamos a escuchar un click.

Puede que el guión a veces no ayude, con todos esos personajes soltando obviedades como si fuesen reflexiones filosóficas, pero el director sabe sobreponerse a la torpeza de su guionista narrando a través de las imagenes, reflejando como el mundo en el que vive Button se marchita poco a poco, así como aquellos que viven en él, y como lo nuevo va sustituyendo a lo caduco. Hay algunas metaforas bastante obvias (véase el famoso reloj de la estación del tren), pero nada queda al azar y son muchas las sutilezas que podrá advertir el espectador mas atento. No me olvido de las relaciones amorosas del protagonista, pero tampoco es plan destripar el film y todo lo comentado es aplicable a estas. Y ojo a la presencia del agua, elemento presente casi siempre en la vida del personaje y quizás uno de los pocos imperturbables al paso del tiempo.

Es una lástima que algunos detalles especialmente moñas empañen el resultado final, como esa secuencia "Ameliesca" en París sobre las casualidades, que además de ridícula está absolutamente fuera de lugar, y que alejan a la película de situarse entre las obras cumbres del director. Pero el genio de este se refleja en un film que, además de bellísimo, logra emocionar sin recurrir a escenas o momentos pensados para lograr el llanto del espectador. Y no estoy diciendo que este no vaya a sentirse devastado en algún momento, es solo que en una película donde la muerte está presente desde el principio y es algo que se acepta como natural e inevitable no hay lugar para trucos fáciles. Lo último de Fincher deja huella, pero no por el camino que algunos nos temiamos.

El fuego purificador de las discográficas (y otras cosas)

Posted on viernes, 6 de febrero de 2009 by Ark

Solo a un asno como a quién esto escribe se le ocurre crear un blog justo cuando se le avecinan semanas con menos tiempo libre de lo habitual. Así que no se me hagan ilusiones que aún no me he cansado del blog y simplemente ando algo liado.

Vamos con una pequeña observación sobre el no muy noble arte de la búsqueda de enlaces de descarga. En los últimos años nos hemos acostumbrado a bajar cantidades ingentes de música vía p2p, torrent o descarga directa, pero un problema ha estado presente siempre: la calidad de los archivos descargados. Me refiero a que dada la celeridad con la que se filtran los discos en la red acostumbramos a bajar avances de estos cuya calidad deja mucho que desear por diversos motivos: mp3's cortados, calidad de sonido mediocre, tracklists incorrectos o, como ha ocurrido con el último (y excelso) album de M. Ward, porque una voz nos recuerda a mitad de disco su fecha de publicación y otros datos que nos obligan a desestimar de nuestro disco duro semejante coitus-interruptus. Y hacen bien, porque este es de esos discos que habría que comprar. Pero al grano.

El caso es que, hasta no hace mucho tiempo, encontrar una versión buena podía convertirse en toda una tortura y en una sucesión de intentos fallidos. En los p2p las versiones mas populares y abundantes eran las primeras filtradas, las defectuosas. Y otro tanto de lo mismo ocurría con los enlaces de descarga: los primeros eran los mas fáciles de encontrar vía Google o cualquier otro buscador. Pero mira por donde que en el último año las discográficas han iniciado y ejercido un papel inquisidor en la red obligando a servicios como Rapidshare o Megaupload a borrar de forma fulminante este tipo de enlaces, por lo que esto ha supuesto que estos perduren apenas unas horas. Esto no ha significado, claro, que este tipo de enlaces hayan desaparecido, sino que, en realidad, lo que ha provocado es un efecto limpiador. Con el disco ya en la calle, los internautas siguen subiendo versiones a la red, solo que ahora ya ripeadas a buena calidad y sin tara alguna, mientras que las discográficas han facilitado la localización de estos enlaces cargándose los anteriores.

Dicho mas claro: si no se hubiesen borrado los primeros enlaces del Hold Time de M. Ward muchos seguirían bajándose aquel insatisfactorio avance, pero gracias a su labor ahora los internautas pueden tener la seguridad de que cuando encuentren uno que funcione, lo mas seguro es que sea el bueno. Una ironía mas a sumar a la ya larga lista que acumula la industria discográfica.



Otras cosas: Aunque ya lo han enlazado en algo así como 87923 sitios de la red no me resisto a comentar lo mucho que me han gustado estas reinterpretaciones de portadas de videojuegos como si estas fuesen de viejos libros de bolsillo. En unas ocasiones por una simple cuestión de estética, en otras por la acertadísima reinterpretación esquemática y minimalista del juego, y en la mayoría de las ocasiones por las dos cosas. Tienen mas aquí y aquí.

Y no me puedo despedir sin hacer notar la aparición de El Mundo Today, un noticiero satírico a lo The Onion que promete ofrecer, desde la ironía, una visión quizás mas ajustada de la realidad en la que vivimos. Y si no, díganselo a los de Menéame, donde algunos se han tragado lo de la tostadora que imprimía la cara de Luis Cobos en las tostadas...

6 motivos por los que Robert Downey Jr. debería ganar el Oscar

Posted on martes, 27 de enero de 2009 by Ark

Que viene a ser casi lo mismo que el por qué no lo va a ganar. Lo cierto es que su nominación a mejor actor secundario a los Oscars es una de las pocas notas sorprendentes en unos premios tan conservadores y encorsetados como estos, y aunque la cosa no va a ir mas allá de esa nominación por aquí pensamos que no solo la merece, sino que merecería ganar el premio con toda justicia. Vamos pués con una pequeña lista de motivos por los que debería ganarlo y otras curiosidades.

1. Porque si algo hemos aprendido todos con los años es que las actuaciones histriónicas y sobreactuadas son, muy frecuentemente, recompensadas con el Oscar. Esto es una de las cosas que nos cuenta Tropic Thunder y muy especialmente el personaje interpretado por Downey Jr., un actor "de método" acostumbrado a recibir toneladas de premios. Por tanto, Downey Jr. cumple con el requisito doblemente, por un lado por su actuación en Tropic Thunder, y por otro por la de su alter ego Kirk Lazarus que interpreta a un soldado negro en una guerra ficticia. Súmenle a esto que, al tratarse de una comedia, la exageración y sobreactuación está infinitamente mas justificada que en cualquiera de esos papeles dramáticos tan del gusto de los académicos.

2. Porque Tropic Thunder es una comedia y ya va siendo hora de que los académicos dejen de premiar única y exclusivamente papeles dramáticos. Nunca dejará de ser irónico que en esos montajes que tanto les gusta hacer en los Oscars incluyan tantas imágenes de comedias clásicas y no tan clásicas que nunca fueron premiadas. De igual modo, no deja de ser muy hipócrita que se apueste por la comedia y el humor como hilo conductor de la gala... para luego premiar dramones. Y porque ya está bien de aplaudir y premiar al cómico que se pasa al drama y no a aquel actor que, después de demostrar su talento dramático, ha sabido demostrar grandes dotes para la comedia. Luego no se cansarán de decirnos que es mas dificil hacer reir que llorar, pero qué poquito se predica con el ejemplo, al menos, siempre que haya premio de por medio.

3. Porque Downey Jr. merece tener un Oscar. No es la primera vez que lo nominan (ya lo hicieron en 1993 por Chaplin) y aunque creo muy poco en los premios su cuantioso palmarés debería convencer incluso a los que necesitan estas cosas de que no solo estamos ante de unos de los mejores actores de nuestros días, sino ante uno de los mas versátiles y con mayor amplitud de registros. Además, un tipo tan excéntrico como él daría bastante mas espectáculo que cualquiera de los otros nominados, ¿y no es esto después de todo lo que busca una gala como la de los Oscar? A no ser que prefieran, claro, el espéctaculo lacrimógeno al que asistiríamos si Heath Ledger es premiado, pero si es eso lo que de verdad les gusta es que se han equivocado de blog.

4. Por el morbo del enfrentamiento Downey Jr. Vs Ledger. Vale, este punto no cuenta como motivo a favor del intérprete de Kirk Lazarus, pero sí es una batalla que debería resolverse de algún modo. Entre otros motivos porque:
a) Un enfrentamiento entre Iron Man y El Joker es algo que no se ve todos los días y es lo mas parecido a un hipotético crossover entre ambos personajes que vamos a ver. El sueño húmedo de cualquier aficionado al cómic.
b) Porque ninguno de los dos intepreta un papel dramático en una película dramática, sino personajes de películas de acción. De modo si el premio recae sobre uno de estos dos actores no solo se resuelve semejante batalla, sino que supone un triunfo frente al dramatismo cansino que tanto gusta premiar y que ya hemos comentado.
y c) Porque hace unos meses Downey Jr. hizo unas declaraciones sobre El Caballero Oscuro en las que venía a decir mas o menos que la película le había parecido un zurullo, lo que hace que la cosa pase a lo personal. Downey Jr. no quiere ver a Christopher Nolan recogiendo ese premio y este no quiere ver a Downey Jr. sobre el escenario. Probablemente ambos prefieren que lo gane cualquier otro de los nominados, pero nuestro espíritu mas barriobajero quiere pelea.

5. Porque en el año de Obama, Kirk Lazarus es el único actor negro nominado al Oscar este año. Y no cito esta razón como motivo para que Downey Jr. se lleve el Oscar, sino por lo políticamente incorrecto de semejante hecho en una gala normalmente muy políticamente correcta.
Imaginen esta situación: en una ceremonia donde no hay ningún actor negro nominado el premio se lo lleva un blanco, que hace de negro, y que además deja sin Oscar a un actor fallecido que parecía tenerlo ya adjudicado. Casi ná.

6. Porque el ejercicio de metacine realizado en Tropic Thunder quedaría redondeado y amplificado en caso de que Robert Downey Jr. ganase el Oscar. (Posible spoiler)
Esto supondría repetir, en el mundo real, el final visto en la ficción. En la película vemos como el personaje de Tugg Speedman (Ben Stiller) recoge el Oscar por su trabajo en Tropic Thunder, y en este caso veríamos a Downey Jr. recoger el Oscar por su trabajo en... Tropic Thunder. Un par de curiosidades mas. En la ficción es Kirk Lazarus quién entrega el Oscar, en la realidad sería quién lo recogiese (bueno, mas o menos), y del mismo modo que Tugg Speedman gana el Oscar después de rodar películas de acción, Downey Jr. lo haría después de rodar Iron Man.

Y por último, y aunque esto ya no lo he contado como motivo, hay que reseñar que la de los Oscars es solo una mas entre las muchas nominaciones que le han caído a Robert Downey Jr. por este papel y que no está ganando. Es decir, tiene tan complicado el conseguir el galardón que de hacerlo la situación sería tan imprevisible y sorprente, rompería tantas quinielas y provocaría tantas reacciones sulfuradas entre los cinéfilos mas apolillados que desde aquí solo podemos desearlo enfervorecidamente. Que pase.

El tren de la bruja de Lost

Posted on viernes, 23 de enero de 2009 by Ark

Regresa Lost y lo hace por todo lo alto. Reinventándose por enésima vez y avisando de que quizás no todos estén preparados para seguir montados en este tren de la bruja que, promete, ir mas revolucionado y pasado de vueltas que nunca.
Si la primera temporada fué una presentación de personajes y en las dos siguientes se profundizó en el desarrollo de estos junto a un recurso, el del flashback, que comenzaba a agotarse, la serie se despidió hasta la explosiva cuarta temporada con un nuevo recurso, el flashfoward. De esta manera, Carlton Cuse y Damon Lindelof redefinían la serie como un complejo puzzle donde presente, pasado y futuro se relacionaban entre sí mediante su estructura narrativa, centrando cada episodio en un personaje, en lo que le estaba pasando, le pasó y le pasaría mas adelante.

Pero episodios como The Constant ya apuntaban a que la relación presente, pasado y futuro iba a ir mas allá de la forma en que la serie contaba la historia... para pasar a formar parte de esta. Y de este modo, y sin rodeo alguno, la quinta temporada comienza explotando los viajes en el tiempo y las consiguientes paradojas convirtiendo a Lost, una vez mas, en una serie mutante, que no solo no se ciñe a la estructura narrativa de las anteriores temporadas, sino que las hace saltar por los aires.
La capacidad de sorpresa pues, aumenta, y queda perfectamente definida la linea argumental de esta temporada. Sobre unas ideas, las de las paradojas temporales, que llevaban cociendose desde los comienzos de la serie pero que sus creadores han sabido guardar celosamente hasta ahora. Y que debería haber servido para tener tiempo de definir y escribir unas reglas que encajen en el complejo puzzle de Lost, lejos de las chapuzas improvisadas de otras series que prefiero no nombrar.

A pesar de todo, se arriesgan a encolerizar a los fans mas talibanescos y puristas, a aquellos que exigen que la serie sea como en sus origenes (¿que sigan definiendo a los personajes?), realista (¿¡realista!?) y que todo tenga una explicación "científicamente" creible (lo que coño quiera significar eso). Para esos los creadores tienen también una respuesta, y esta la encontramos en la escena en la que vemos a Hurley contándole a su madre toda la verdad sobre la isla: una historia absolutamente rocambolesca de monstruos de humo, malos llamados "los otros" y botones que hay que pulsar cada 108 minutos para que no se acabe el mundo. Vamos, como comprar el pan los domingos.
El mensaje es claro: "Esto es lo que hay, así que no nos vengas con monsergas a estas alturas. Si te gusta, te quedas, y si no, te bajas del tren".
Yo me quedo.

Death Proof

Posted on viernes, 16 de enero de 2009 by Ark


Cuando dije que este no era un blog de actualidad no bromeaba. Y es que, a pesar de haber visto Planet Terror en el cine en el momento de su estreno, la otra mitad de Grindhouse, Death Proof, ha tenido que esperar hasta ayer mismo. Y si este blog sigue adelante y consigue algún que otro lector algún día pronto comprobarán el desbarajuste temporal de quién esto escribe a la hora de disfrutar de las cosas que supuestamente le gustan.

Y sí, Death Proof me ha gustado. Con ese placer malicioso, además, de ser consciente de que a muchos otros no solo no les habrá gustado, sino que incluso les habrá escandalizado. Así de infantil es uno.
Pero es que Death Proof, al igual que todo el proyecto Grindhouse en general, es de estas películas que requieren cierta complicidad del espectador. Algo que no disimula en ningún momento y que deja con el culo al aire a aquellos que se irritan porque el film que acaban de ver ofrece exactamente lo que promete. De manera que, el siguiente paso, es definir el último trabajo de Tarantino como un ejercicio de onanismo extremo como si esto fuese algo necesariamente negativo. Y no solo no es algo negativo, sino que es una de sus mayores virtudes. Sin necesidad de coartadas, Tarantino se desmelena y ofrece en el film dosis ingentes de Tarantinismo elevado a la enésima potencia, permitiéndose el lujo de ofrecer diálogos de una extensión inacabable, referencias al cine que homenajea y a los filmes de su propia filmografía, algunos cameos, primeros planos de pies femeninos y buena música a granel. En fin, la pesadilla de aquel que aplaudiría una película de Tarantino si esta no pareciese de Tarantino (curiosa "virtud" que algunos exigen a algunos directores) o, peor aún, de aquellos que pretenden que algunos autores sean siempre fieles a su estilo pero con cierta mesura que permita al film mantenerse dentro de cierta ortodoxia fílmica.

Por tanto, Death Proof es un regalo para todos aquellos que admiraron el trabajo anterior del director por algo mas que un par de anécdotas que les hiciesen gracia en su momento y que disfrutarán cosa mala aquellos que sean conscientes de que el homenaje es sincero, no una parodia de un cine sin valor, sino una reivindicación de un cine al que algunos no quieren dar ningún valor. La lástima en todo caso es no conocer bien todos los referentes del director, lo que no impide, en cualquier caso, el disfrute de la obra. A lo que hay que sumar que Tarantino, mas allá del celuloide rayado o los rollos "perdidos" sigue dando muestras de su talento como narrador y director, entregando secuencias inolvidables, sacando lo mejor de sus actores y ofreciendo una fotografía deliciosamente casposa.
Siguiendo con los símiles onanistas (también muy presentes en el propio argumento del film), incluso podriamos hablar de una película estructurada como dos actos masturbatorios. En las dos partes en que el director divide Death Proof asistimos a largas secuencias donde se nos presenta y define a los personajes, produciendo cierta impaciencia por llegar al climax pero siendo consciente de que ahí reside la gracia del juego masturbatorio. Y cuando llegan los (orgásmicos) finales es cuando Tarantino se permite el lujo de sorprender y dar una vuelta de tuerca a lo que hasta ese momento parecía previsible. El primero termina de forma abrupta e inesperada y nos entrega algunos planos morbosamente inolvidables. El segundo, en cambio, se alarga y se retuerce hasta lo absolutamente inesperado con un final que concluye Grindhouse de forma delirántemente brillante.
Súmenle a esto persecuciones automovilísticas, unos cuantos primeros planos de culos femeninos y un amo como Kurt Russell y si el resultado no les convence es que nunca les ha gustado Tarantino.

¿Cuáles son los valores de Muchachada Nui?

Posted on jueves, 15 de enero de 2009 by Ark

Probablemente, el capítulo de Reflexiones de Repronto que definitivamente hará que el reprontismo conquiste toda la red. Y si no lo hace, es que hay demasiada gente en este mundo que no merece tener internet.
Hace unos meses la diputada Macarena Montesinos preguntaba al director de RTVE sobre los objetivos de servicio público que tiene Muchachada Nui, y ante la inconsistencia de la respuesta de este, Reflexiones de Repronto nos ilumina, en su capitulo 17, con la contestación definitiva a semejante duda. Gocen.



Enlace: Reflexiones de Repronto

Algunos apuntes sobre la tercera temporada de The I.T. Crowd

Posted on miércoles, 7 de enero de 2009 by Ark

Aviso: Spoilers a cascoporro. Usted sabrá lo que se hace.

Son varios los sitios en la red donde, después del primer episodio de la tercera temporada de The I.T. Crowd se habló de cierta decepción o de que no empezó bien. Desde el casi siempre acertado Hernán Casciari (que en realidad no argumentó el por qué mas allá de un "a mi invitado no le ha gustado") hasta el ejercito habitual de frikazos que protestan en blogs y foros cada vez que una serie o película no es exactamente como ellos quieren que sea.
Discrepo radicalmente de estas opiniones. El primer episodio de temporada fué magnífico, rozando el sobresaliente, y la temporada en conjunto está a altura de las anteriores, otra cosa es que se pierda factor sorpresa.
Hay cosas que cambian, unas que mejoran y otras que empeoran, algunos personajes se desarrollan mas y mejor y se pierden matices geek pero se gana en sátira social. Pero vayamos por partes.

El hecho de reducir la serie a 6 episodios por temporada eleva, que duda cabe, las expectativas a alturas estratosféricas. Y si le sumamos a esto el típico y cansino "ya no es tan buena como antes" que suele aplicar el 90% de los mortales a cualquier serie de TV que alcanza su tercera temporada obtenemos la respuesta a como pudo decepcionar a algunos ese primer episodio. Un episodio estupendo, plagado de guiños a capítulos anteriores, con la recuperación del gag del teléfono de emergencias y un cameo de Denholm incluidos. Pero, sobre todo, excelentemente estructurado.
Como bien sabían hacer los creadores de Seinfeld (una sitcom que a estas alturas sigue sirviendo como referente a la hora de crear guiones) los guionistas de The I.T. Crowd no solo saben manejar a la perfección varias subtramas simultáneas, sino que saben hacerlas crecer y crecer para acabar cruzándolas y hacerlas explotar en uno de esos finales absolutamente brillantes y despiporrantes. No sé si a algunos le parecerá fácil, pero incluso sitcoms tan notables como 30 Rock tienden a apostar por subtramas "de relleno" que en ningún momento se relacionan con la principal. Pasa también en algunas ocasiones en The I.T. Crowd, como por ejemplo en el segundo episodio de esta misma temporada, donde las tramas de Roy y Moss por un lado, y la de Jen y su novio el mago por otro, parecen ir a ritmos distintos.

El personaje de Douglas, uno de los mas discutidos y discutibles de la segunda temporada gana enteros en esta tercera. Ahora que ya nos hemos olvidado un poco del hueco que dejó la desaparición de Denholm, el personaje de su hijo parece conseguir su espacio, y se convierte en toda una fuente de gags groseros, estúpidos y delirantes. Una de las primeras carcajadas de la temporada llega con la presentación de su "equipo de contables" (el mejor que nunca ha tenido) y su protagonismo en el primer episodio no solo es comparable al del trio protagonista, sino que está a la altura. En otras ocasiones, puede protagonizar toda una subtrama razonablemente sólida (impagable la de su relación con aquella mujer que "solía ser de Irán") o poner la guinda a un episodio que parecía que ya no podía mejorar, como en el caso de su aparición sorpresa durante la kedada de Jen con sus ex-compañeros de instituto.

Roy es el gran protagonista. Y adquiere un protagonismo absoluto e inédito en temporadas anteriores, reduciendo a Moss, en algunas ocasiones como en Calendar Geeks, a mero secundario. Y es que las diferencias entre ambos personajes son mas claras y están mas definidas que antes. Moss es el representante geek absoluto, pero Roy es un personaje mas universal, con el que es mas facil identificarse, que representa al inadaptado social. Un personaje que a veces pretende salir, con poco éxito, de su reducido e inexistente círculo social (y arrastrar a un mas reacio Moss con él) y que intenta por todos los medios conseguir una cita con una mujer (algo que Moss ni se plantea).
Los mejores momentos de esta temporada están protagonizados por Roy, así como las principales tramas y logra sobresalir después de tanto tiempo eclipsado por el carisma de su compañero de trabajo. Este hecho hace perder a la serie parte de sus vínculos mas directos con el mundo geek e informático (aunque siguen muy presentes, claro, y esto depende mucho también del episodio) pero sirve para enfrentar a Roy a todo tipo de circunstancias disparatadas mas allá de su relación con los ordenadores y su trabajo.

Chris O'Dowd es el gran protagonista. El actor que encarna a Roy se revela ahora mas que nunca como un cómico excelente, con un talento excepcional para la mímica y el humor gestual en el que se basan muchos de los mejores gags de la serie o que sirven para rematar otros. Como ejemplo de lo primero, basta recordar la cara de Roy al ver a Douglas tirar por la ventana sus 20 libras, el intento posterior de recuperarlas haciendo equilibrios en la ventana, la expresión traumatizada después de su sesión fotográfica nerd o su intento de sonreir a petición de Jen. Y como ejemplo de cómo rematar un buen gag, podemos recordarle absolutamente alucinado después del apasionado beso que le propina Moss al final del segundo episodio. Un gag, por cierto, que no solo merecería estar en un top 3 de grandes momentos de la serie, sino que podriamos analizar con todo detalle como ejemplo de como estirar un buen chiste no solo sin cargártelo, sino haciéndolo crecer y crecer y llevarlo mucho mas lejos de lo que el espectador podría esperar. Toda una cima.

La sátira está, quizás, mas presente que nunca. Especialmente en los dos últimos episodios de la temporada. El capitulo dedicado a Frienface, como ya hiciese aquel de Moss y el alemán donde se pitorreaban de las campañas antipiratería, es un guiño excelente a todos los internautas que siguen la serie y que probablemente también se han visto arrastrados hasta alguna red social como Facebook, a pesar de sus reticencias iniciales. Como en la realidad, los protagonistas empiezan resistiéndose, acaban siendo convencidos por algún analfabeto informático, enganchándose al invento, perdiendo el tiempo en chuminadas y, comprendiendo que, volver a contactar con gente de los tiempos del colegio, instituto o universidad quizás no es tan buena idea. Paradójicamente ahora existe un Frienface real en internet e incluso tiene su propio grupo en... Facebook!
En cuanto a Calendar Geeks, y pese a lo que podríamos pensar por su título, la sátira se aleja del mundo geek y señala con el dedo directamente a la mojigatería y a la hipocresía de la sociedad. Inspirado claramente en la famosa polémica suscitada por el calendario de las azafatas de RyanAir, que fué acusado de machista y sexista, debería ser de visión obligatoria en las clases de educación para la ciudadania, así como por toda la pandilla de borregos e idiotas que, sin pararse a pensar, escupieron toda su bilis sobre el famoso calendario. Y es que pocas veces en una sitcom se sabe articular tan bien un discurso que fulmina de forma absolutamente demoledora la doble moral de los escandalizados de turno.

Y, por último, Jen es la representación perfecta de esa sociedad hipócrita que comentaba en el punto anterior, que huye como de la peste de aquellos que no saben adaptarse y que sacrifican aquello que les hace diferentes para poder formar parte del rebaño. Esa sociedad dominada por las apariencias y que ocupan puestos de trabajo para los que no están preparados probablemente porque aquellos que les rodean tampoco están preparados para lo que están haciendo (y de ahí el éxito de aquel discurso de Jen sobre la red).
De este modo, Jen sería la némesis de Moss, dejando así a Roy en una especie de punto intermedio entre ambos que probablamente le ha servido para adquirir ese peso que señalaba antes. Pero siguiendo con Jen, y para que nadie me malinterprete, hay que señalar que su personaje no está tratado con crueldad, o al menos, no con mas crueldad con la que se construye a los otros protagonistas. Si algo nos deja claro la serie es que Jen es absolutamente indispensable para Roy y Moss: es su contacto con la realidad, su enlace con un mundo que no comprenden y al que no se saben adaptar. Una breve ausencia de Jen puede suponer que Roy viva las dos peores horas de su vida y esta, a su vez, aprenderá de sus subordinados una serie de conocimientos tan enriquecedores como el hecho de saber quienes son Guided by Voices.
Al final, la conclusión es que los protagonistas se complementan mutuamente y que, independientemente de su afán por encajar o no, todos acabamos como al final de Friendface, huyendo de alguna estupida situación social con el rabo entre las piernas.