¿El horror?

Posted on sábado, 2 de mayo de 2009 by Ark

The Horrors es una de esas bandas que decides obviar cuando entre tanto hype toca separar el grano de la paja. Mejor dicho, The Horrors es una de esas bandas que, como me pasó a mi, ni siquiera llegan al momento de separar grano y paja. Escuchas una canción que no te parece gran cosa, lees un puñado de críticas negativas, ves esas fotos donde parecen una mezcla entre unos Tokio Hotel adultos y una mala copia de los Strokes y te dejas llevar por esos prejuicios que tanto te traicionan a veces y que tanto te ayudan la mayoría de las ocasiones para alejar de ti según que mierdas.

Me olvidé por completo de The Horrors y no fué hasta tiempo después, cuando la liaron parda en Moby Dick, que me replanteé si no me habría equivocado al juzgar su falta de autenticidad. Pero poco importa la autenticidad si esta no viene acompañada de talento. Y vaya, no sé si lo nuevo de The Horrors, que se publica este lunes, les aportará autenticidad o no. Pero lo que si tengo claro es que esto es, contra todo pronóstico, un TEMAZO.



El disco, a falta de mas escuchas, parece estar a la altura. Y encima han tenido los huevos de publicar como single una canción de mas de 8 minutos.

A veces, mola cuando uno se equivoca.

Adriá, al fresco!

Posted on by Ark

Ferrán Adriá es, para algunas personas, ese emperador desnudo que engaña a todos o, al menos, al puñado de pijos aburridos y adinerados que están dispuestos a pagar por sus ridículos experimentos. Conclusión esta a la que suelen suceder, en una apasionante tertulia de bar, otras como "todo el cine español es una basura infumable y por eso yo nunca lo veo".
En fin, que no descubro a nadie que el listillo de bar suele ser aquel que mas cosas ignora y de mas cosas habla. Pero lo que no es tan normal es que la alta cocina, y concretamente uno de sus artífices, esté en boca de todos. O que en los bares ya incluso se inicien estériles debates en torno a la cocina tradicional y la cocina de autor en lugar de discutir si aquello fué fuera de juego o no.

Ferrán Adriá lleva camino de convertirse en una de las figuras mas famosas e internacionales de nuestro país. También, como sugería en el primer párrafo, en una de las mas desconocidas. Es cocinero pero no sale en la tele haciendo sus recetas. Tiene un restaurante pero muy pocos lo han pisado. Y es facil fantasear con un Adriá estirado y relamido, junto a sus compañeros de profesión, debatiendo si lo mas adecuado para el gazpacho decontruido a la miel es darle un toque de nitrógeno o uno de detergente Ariel en pastillas.

Por eso me ha hecho tanta gracia este video que acabo de encontrar en Soitu, extracto de unos documentales de la ETB sobre la gastronomía vasca, donde le vemos junto a Juan Mari Arzak, tomando unas cañas, en uno de esos apasionantes debates de bar que comentabamos al principio. La discusión, centrada en la frescura de la anchoa (¿tiene que ser del día o da igual?) nos presenta a un Arzak cascarrabias que no acepta que le lleven la contraria y a un Adriá haciéndose el loco mientras parece pensar "tu gruñe que yo de este burro no me bajo". Una estampa digna del Al Fresco de Muchachada Nui, que casualmente ya catapultaron a Adriá a la categoría de icono pop con su correspondiente e inolvidable Celebrities y que, como casi siempre, parodiaron mejor que nadie no solo al personaje, sino a la visión popular que de este se tiene.



PD: Lo que son las casualidades, justo cuando estaba a punto de publicar esta entrada, me he pasado por la web de Muchachada Nui para enlazar el Celebrities y me he encontrado en su blog esta entrada llamada Ferrán Adriá mola. Parece ser que al afamado cocinero le gustó su parodia y le gusta el programa. Al final todo acaba encajando.

Para gustos los colores

Posted on martes, 31 de marzo de 2009 by Ark

O en su versión mas ordinaria y vulgar "las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno". Un par de sentencias que algunos incluso pronuncian o escriben precedidas de un "como yo suelo decir" y que funcionan como perfecto detector de idiotas integrales tanto en la red como en nuestra vida cotidiana. Y un par de sentencias que algunos evitan pero que en realidad practican de otras formas que ahora después iremos viendo.

El problema esencial es que se confunden gustos con razones, argumentos o criterios y se contestan a estos con un "pues a mi me gusta" con el que algunos pretenden zanjar cualquier discusión o contestar cualquier crítica como si fuese una forma totalmente válida de hacerlo. Y no pretenda usted hacerles ver la diferencia entre simple gusto y argumentación, algunos nunca llegarán a entenderlo y otros se escudarán en la falacia de que, como toda crítica es subjetiva, todo sigue siendo una cuestión de gustos, obviando de este modo cualquier razonamiento y pasándose estos por el forro de los cojones.
En ocasiones incluso he visto afirmar a algunas personas que es imposible, en el mundo de la música, hablar de mejores o peores discos porque todo es una cuestión de gustos, reduciendo de este modo a todo aquel que haya escrito una crítica musical a un tontaina con mucho tiempo libre que emplea en escribir sandeces que solo entiende él mismo.

Total, que al final, muchas de las discusiones que se pueden ver en la red en foros y blogs sobre música, cine, videojuegos, libros, comics o lo que a usted se le ocurra se reduce a un diálogo de besugos digno de los mísmisimos Beavis & Butthead donde las cosas o "molan" o "apestan" con el perjuicio, además, que se causa al que argumenta y razona, pues este nunca recibirá la respuesta adecuada. Es decir, aquella que debería indicarle donde acierta o donde se equivoca, que razonamientos o ideas son respetables pero discutibles y cuales otros son erróneos. Así que a nadie debería sorprenderle que los egos se hinchen tanto en la red cuando hay tanto pataleo y muy poca pretensión de dejar con el culo al aire. Y dejarnos con el culo al aire y hacernos ver donde nos equivocamos es algo que todos necesitamos para mejorar pero que muy pocas veces vemos.

Tampoco debería sorprender como ha evolucionado la red en los últimos años dada la extensión del "para gustos los colores" (302.000 resultados en Google si lo busca entrecomillado). Las antiguas listas de correo prácticamente han desaparecido, los foros empiezan a parecer algo del pasado, el 95% de los blogs son un "yo, yo y yo y las cosas que a MI me gustan" y la inmensa mayoría de los cybernautas abrazan con entusiasmo los myspaces y las redes sociales de turno, donde aparte del "qué guapo estás en esta foto" usted puede dedicar su tiempo a hacerse fan de todo tipo de cosas para hacerle ver al mundo todo lo que a usted le gusta. De ahí que en Facebook triunfe el nuevo botón de "Mola" pero que nadie use nunca la opción notas que permitiría usar la aplicación como un blog. Porque ya saben: "para gustos los colores", ¿así que para que decir ALGO sobre algo?

Triunfan también las listas de todo tipo de cosas, ordenadas a ser posible, y se exige la inclusión de notas en cualquier tipo de crítica. Ya que si, como los colores, todo es una cuestión de gustos ¿para que leer ninguna explicación o argumentación? Deme un numerito y hágame feliz. Si no lo hace, se arriesga a que alguien le suelte el también bastante típico "vale, todo esto está muy bien pero... ¿te ha gustado?" que al final es lo que parece ser que importa. Si le ha gustado y en qué cantidad ("¿cuatro estrellas? ¿cinco? es que a mi los referente del director me la traen floja, oiga"), nunca el por qué.
Por eso mismo causa furor el Metacritic de turno y otras webs del estilo mas especializadas ya se llamen Rotten Tomatoes, Rate Your Music o Game Rankings. En una red donde el texto no tiene la menor importancia y donde todo se reduce a gustos lo que de verdad importa son las mayorías. Y si la nota media de una película en imdb después de 200.000 votos alcanza el 8 esto se convertirá en dogma para una cantidad casi obscena de personas. Si a usted ese film tan idolatrado le parece un zurullo y decide argumentar y explicar el por qué no se sorprenda luego de que muchos no solo no se molesten en rebatirle nada de lo que ha dicho, sino que además le acusen de ir de guay por llevar la contraria a la mayoría.

Pero, un momento, ¿no habiamos quedado en que "para gustos los colores"? Sí y no. Porque la gran ironía detrás de semejante memez es que cuando estos gustos son mayoritarios dejan de ser como los colores y pasan a ser otra cosa: argumentos indiscutibles. Claro que sí.

El cartel mas coherente del año

Posted on miércoles, 11 de marzo de 2009 by Ark

Ni el Primavera Sound oiga.

El despiporre Watchmen

Posted on viernes, 6 de marzo de 2009 by Ark

Puede que nadie haya pedido semejante adaptación cinematográfica y puede que no vaya a gustar a nadie (eso sí, las ventas del DVD serán bestiales) pero que duda cabe de que el estreno de Watchmen es uno de los acontecimientos cinematográficos del año y de que dificilmente nadie va a escapar no solo de semejante campaña mediática, sino también de la tentación a participar en todo este despiporre de opiniones, críticas, ataques al film y defensas del comic original.

Pero no se preocupen, yo no solo no soy la persona mas adecuada para discutir las virtudes y defectos de la película, sino que además voy a tener que esperar a verla bastante mas de lo que desearía (o bastante mas de lo que piden los tiempos que corren: ¿una semana? ¿dos?), así que me limitaré a hacerme eco de algunas de las cosas que se están diciendo por ahí. Y es que una vez mas, se corre el peligro de juzgar el film por su fidelidad a la obra de Alan Moore en lugar de hacerlo por sus méritos cinematográficos.

Leo sin ir mas lejos en los comentarios de la viñeta que encabeza esta entrada a varias personas que afirman con rotundidad que lo ideal y que el camino adecuado son las adaptaciones como el Sin City de Robert Rodriguez y Frank Miller: aquellas que recrean con fidelidad absoluta y enfermiza, viñeta a viñeta, el comic original. O lo que es lo mismo: falsas adaptaciones, fotocopias que no tienen sentido alguno mas allá que el de satisfacer a los mas talifanes y el de facilitar el consumo a aquellos que tienen pereza de leer comics, que ignoran la diferencia de lenguajes narrativos y que tienen como resultado filmes tan aburridos y carentes de ritmo como el de Robert Rodriguez.

Y ante tal panorama, la sospecha de que la sangría de críticas se va a reducir a un "Busca las 7 diferencias" entre el comic y la película orquestada por Zack Snyder es tan razonable como irritante. Por este motivo, mi pequeña aportación, sin haber visto la peli siquiera, se reduce a enlazar algunas críticas que creo que van un poquito mas allá de las simplezas y estrecheces de miras que tanto abundan en la red.

Mi favorita la encontrarán en el blog Ausente, donde absence la define como una "muy disfrutable marcianada" dado que, ante la imposibilidad de hacer una adaptación que realmente recoja el espíritu de la obra de Alan Moore, Zack Snyder ofrece un inesperado cachondeo lejos de la solemnidad que algunos podrían esperar. En la misma línea se expresa Alvy en El Rincón de Alvy Singer, que quizás algo mas crítico la define como olvidable y sobre todo carente de ambiciones pero divertida y entretenida. Por último, Jordi Costa define perfectamente en El País lo que era el comic y lo que no es esta película, afirma que Snyder es demasiado literal es su traslación de Watchmen y afirma algo que me sorprende bastante: que nadie podrá acusar a Snyder de no tomarse en serio la obra de Alan Moore.

Y esto último me deja una duda que me temo no resolveré ni cuando vea la película. Si de verdad el Watchmen cinematográfico es el despiporre que se está comentando por ahí ¿era esta la auténtica intención de Zack Snyder? ¿o por el contrario es que este nunca entendió el comic y le ha salido algo muy distinto pero casualmente disfrutable?

El curioso caso de Benjamin Button

Posted on miércoles, 18 de febrero de 2009 by Ark

Desconfíe de las películas con una decena de nominaciones a los Oscars y/o escritas por Eric Roth. Y véalas solo en caso de que se lo pida Natalie Portman, de rodillas y entre sollozos, o si estas están dirigidas por David Fincher. No les voy a contar cual ha sido mi caso, pero pueden imaginarlo.

El curioso caso de Benjamin Button es uno de esos filmes cuyo tufillo a épica hollywoodiense apesta desde lejos. Las trece nominaciones no ayudan a disipar el pestuzo, el firmante del guión indica lo peor, y tampoco ayudan las comparaciones que algunos están haciendo con Forrest Gump o Big Fish, que pueden hacer creer al despistado que estamos ante otro filme de aventuras y vivencias extraordinarias tan del gusto de los académicos.

Pero para bien o para mal siempre hay gente que no se entera de nada. Benjamin Button, el personaje, es un ser en circunstancias extraordinarias, pero no un ser que haga cosas extraordinarias. Así que deshagámonos de lastres y prejuicios y centrémonos en lo que de verdad interesa a David Fincher, que no es otra cosa que el paso del tiempo, lo irrepetible de algunos momentos y el olvido al que está condenado todo esto.

Button no es un personaje destinado a trascender, no es especialmente inteligente ni estúpido, ni especialmente valiente o cobarde (sorprende, pues, la nominación de Pitt dados los gustos de la academia), son solo sus extraordinarias circunstancias las que le hacen especial, las que le convierten en un observador privilegiado del paso del tiempo. Un observador que relata sus vivencias a lo largo y ancho del mundo a través de postales que no son otra cosa que instantáneas de esos momentos únicos e irrepetibles que comentabamos antes y que le sirven a Fincher como coartada perfecta para desplegar una fotografía bellísima y preciosista, con planos perfectos como las postales de Button en los que parece que de un momento a otro vamos a escuchar un click.

Puede que el guión a veces no ayude, con todos esos personajes soltando obviedades como si fuesen reflexiones filosóficas, pero el director sabe sobreponerse a la torpeza de su guionista narrando a través de las imagenes, reflejando como el mundo en el que vive Button se marchita poco a poco, así como aquellos que viven en él, y como lo nuevo va sustituyendo a lo caduco. Hay algunas metaforas bastante obvias (véase el famoso reloj de la estación del tren), pero nada queda al azar y son muchas las sutilezas que podrá advertir el espectador mas atento. No me olvido de las relaciones amorosas del protagonista, pero tampoco es plan destripar el film y todo lo comentado es aplicable a estas. Y ojo a la presencia del agua, elemento presente casi siempre en la vida del personaje y quizás uno de los pocos imperturbables al paso del tiempo.

Es una lástima que algunos detalles especialmente moñas empañen el resultado final, como esa secuencia "Ameliesca" en París sobre las casualidades, que además de ridícula está absolutamente fuera de lugar, y que alejan a la película de situarse entre las obras cumbres del director. Pero el genio de este se refleja en un film que, además de bellísimo, logra emocionar sin recurrir a escenas o momentos pensados para lograr el llanto del espectador. Y no estoy diciendo que este no vaya a sentirse devastado en algún momento, es solo que en una película donde la muerte está presente desde el principio y es algo que se acepta como natural e inevitable no hay lugar para trucos fáciles. Lo último de Fincher deja huella, pero no por el camino que algunos nos temiamos.

El fuego purificador de las discográficas (y otras cosas)

Posted on viernes, 6 de febrero de 2009 by Ark

Solo a un asno como a quién esto escribe se le ocurre crear un blog justo cuando se le avecinan semanas con menos tiempo libre de lo habitual. Así que no se me hagan ilusiones que aún no me he cansado del blog y simplemente ando algo liado.

Vamos con una pequeña observación sobre el no muy noble arte de la búsqueda de enlaces de descarga. En los últimos años nos hemos acostumbrado a bajar cantidades ingentes de música vía p2p, torrent o descarga directa, pero un problema ha estado presente siempre: la calidad de los archivos descargados. Me refiero a que dada la celeridad con la que se filtran los discos en la red acostumbramos a bajar avances de estos cuya calidad deja mucho que desear por diversos motivos: mp3's cortados, calidad de sonido mediocre, tracklists incorrectos o, como ha ocurrido con el último (y excelso) album de M. Ward, porque una voz nos recuerda a mitad de disco su fecha de publicación y otros datos que nos obligan a desestimar de nuestro disco duro semejante coitus-interruptus. Y hacen bien, porque este es de esos discos que habría que comprar. Pero al grano.

El caso es que, hasta no hace mucho tiempo, encontrar una versión buena podía convertirse en toda una tortura y en una sucesión de intentos fallidos. En los p2p las versiones mas populares y abundantes eran las primeras filtradas, las defectuosas. Y otro tanto de lo mismo ocurría con los enlaces de descarga: los primeros eran los mas fáciles de encontrar vía Google o cualquier otro buscador. Pero mira por donde que en el último año las discográficas han iniciado y ejercido un papel inquisidor en la red obligando a servicios como Rapidshare o Megaupload a borrar de forma fulminante este tipo de enlaces, por lo que esto ha supuesto que estos perduren apenas unas horas. Esto no ha significado, claro, que este tipo de enlaces hayan desaparecido, sino que, en realidad, lo que ha provocado es un efecto limpiador. Con el disco ya en la calle, los internautas siguen subiendo versiones a la red, solo que ahora ya ripeadas a buena calidad y sin tara alguna, mientras que las discográficas han facilitado la localización de estos enlaces cargándose los anteriores.

Dicho mas claro: si no se hubiesen borrado los primeros enlaces del Hold Time de M. Ward muchos seguirían bajándose aquel insatisfactorio avance, pero gracias a su labor ahora los internautas pueden tener la seguridad de que cuando encuentren uno que funcione, lo mas seguro es que sea el bueno. Una ironía mas a sumar a la ya larga lista que acumula la industria discográfica.



Otras cosas: Aunque ya lo han enlazado en algo así como 87923 sitios de la red no me resisto a comentar lo mucho que me han gustado estas reinterpretaciones de portadas de videojuegos como si estas fuesen de viejos libros de bolsillo. En unas ocasiones por una simple cuestión de estética, en otras por la acertadísima reinterpretación esquemática y minimalista del juego, y en la mayoría de las ocasiones por las dos cosas. Tienen mas aquí y aquí.

Y no me puedo despedir sin hacer notar la aparición de El Mundo Today, un noticiero satírico a lo The Onion que promete ofrecer, desde la ironía, una visión quizás mas ajustada de la realidad en la que vivimos. Y si no, díganselo a los de Menéame, donde algunos se han tragado lo de la tostadora que imprimía la cara de Luis Cobos en las tostadas...